Un día muy importante, el más importante. La primera vez que Élessar me dijo mamá. Quizás otras madres no recuerden exactamente cuando sus hijos las llamaron mamá por primera vez, yo sí. Los niños empiezan con balbuceos y sin darnos cuenta nos llaman, empiezan a hablar. Siempre se recuerda lo mal que decían algo, o como renombraban las cosas, porque es un proceso tan lento y continuo que cuando te quieres dar cuenta, el niño habla. Élessar, no. Él todavía no ha encontrado las palabras adecuadas para decir lo que él quiere decir. Así que se dirige al mundo con su sonrisa, con su mirada. Con sus vocales se comunica con nosotros, aunque el resto no le entienda. Por eso, cuando el pasado domingo dijo "mamá", a mí me dió un vuelco todo. Al principio, de forma mas mecánica pero ya con sentimiento, con entonación, con su alma pequeñita, con sus ojos y con su preciosa voz. Ojo, que también dice papá y a su papá se le cae la baba. Sin embargo, cuando llora y dice mamá, cuando duerme y dice mamá, cuando me ve y me dice mamá, a mí el corazón se me llena y la vista se me nubla.
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